Las calles de Inglaterra quedaron vacías dos horas antes del partido. Los pubs estaban llenos, las mesas ocupadas y desde varias cuadras ya se escuchaban los gritos de los hinchas ingleses. Catherine Sofía Bolton quiso verlo allí, pero no encontró lugar. Entonces fue a la casa de su novio Stephen y propuso un plan con sello argentino: preparar sánguches de milanesa para seguir la semifinal frente al televisor.
Su madre es tucumana, su padre es inglés y creció entre las dos culturas. Por eso, cuando Argentina remontó el partido y venció 2 a 1 a Inglaterra para meterse en la final del Mundial 2026, sintió una mezcla difícil de explicar.
"Son mis dos países"
"Yo estaba del lado de Argentina, pero sabía que iba a ser feliz con cualquiera de los dos. Son mis dos países", contó a LA GACETA desde Londres, todavía con la emoción del triunfo.
La previa ya había mostrado dos maneras distintas de vivir el partido. Mientras en Argentina el cruce se presentaba como uno de los encuentros más cargados de historia de las últimas décadas, en Inglaterra el ambiente era mucho más futbolero.
"Acá se le daba importancia porque era una semifinal, pero no tenía la carga que tiene para los argentinos. Para ellos era un partido muy importante, pero nada más", explicó.
Esa diferencia la notó incluso en su propia familia. Su mamá siguió el partido alentando por la Selección, mientras que su papá apoyó a Inglaterra. Sin embargo, asegura que el resultado nunca iba a cambiar el clima familiar.
"Estoy segura de que si Argentina llegaba a la final, como pasó, mi papá iba a terminar alentando por nosotros", dijo entre risas.
Para sentirse un poco más cerca de Tucumán, tuvo la idea de hacer sánguches de milanesas. "Quería traer un poquito de Argentina a la previa", contó. Así, mientras afuera miles de ingleses copaban los pubs, en su casa el menú fue bien argentino.
Cómo vivió el 2-1
Después llegó el partido. Inglaterra golpeó primero, pero la Selección reaccionó y dio vuelta el resultado. Cuando sonó el pitazo final, Catherine festejó la clasificación con la tranquilidad de saber que, pasara lo que pasara, tenía motivos para sonreír.
"Siempre quise que Argentina e Inglaterra se enfrentaran en un Mundial. Poder vivirlo desde acá fue muy especial. Hoy ganó Argentina y estoy feliz. Pero también sé que del otro lado tengo parte de mi familia", resumió.
Mientras en Buenos Aires, Tucumán y distintas ciudades del país las calles se llenaban de festejos, en una casa de Londres también hubo una celebración. Con acento inglés, raíces tucumanas y una camiseta albiceleste sobre la mesa.
Durante los 90 minutos descubrió que era imposible tomar partido por completo. "La verdad se vivió con el corazón en la boca. Me encontré queriendo que Argentina gane cuando iba perdiendo y que Inglaterra gane cuando ellos estaban abajo. Era raro", confesó.
El pitazo final dejó sensaciones distintas a cada lado de la familia. "Acá quedó un poco de decepción porque Inglaterra estuvo muy cerca y hace muchísimo que no gana un Mundial. Pero hoy estoy feliz de que haya ganado Argentina. Fue un partidazo", resumió.